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Prólogo
Podría pedir a un amigo que me hiciera el
prólogo de este libro y seguro que diría
maravillas, pero para eso tendría que
interpretarlo y yo no estoy por esa labor. Este
libro se hizo para reflexionar no para
interpretar.
¿Por qué digo esto?
No es que yo me invente nada, es lo que se ve
día a día, y a mí no me gusta nada.
Interpretar las palabras antes que
reflexionarlas nos lleva a una situación donde
el autor se ve indefenso y donde quiere decir
“paz” se dice que dijo “guerra” y donde dice
“amor” lo arreglan para que quiera decir “odio”.
Las palabras son para expresarse y cada uno
tiene una visión de lo que hace. Mis palabras,
dan una visión de cuáles son mis sentimientos,
la razón puede que no esté en mis palabras, pero
tampoco la busco. No trato de ser “San Julio”,
pero si me gustaría ser “San Justo” y conseguir
un mundo más humano.
Todos los días al despertar y
poner la radio esperamos buenas noticias, pero
nos encontramos con todo lo contrario,
asesinatos, guerras, destrucción, piratería,
robos, terrorismo y todo esto ocurre en pleno
siglo XXI; en la era de la conquista del
espacio, de las democracias y de los derechos
humanos.
¿Por qué ocurre todo esto si en los escritos se
dice lo contrario?
La respuesta es bien sencilla;
¡Porque interpretamos los escritos!
¿Y cuál sería su solución?
Esta pregunta, también tiene una respuesta bien
sencilla, cuando leas un escrito; analízalo y
respétalo, pero nunca lo interpretes y, si lo
haces piensa que te puedes equivocar.
Julio C. Morán
NOTA: Una acción de última hora, hace que en
este libro se suspendan algunas cosas, la verdad
es que no es de mi agrado, pero quienes
humillan, insultan o colaboran no tendrán nunca
cabida en mis libros. |
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La libertad de
expresión: Se dice que en este
país hay libertad de expresión, pero yo algunas
veces lo pongo en duda. Cuando escribes algo sea
para lo que sea, tienes que medir con el
micrómetro tus palabras, pues esas palabras
serán interpretada, nadie se preocupara de
reflexionarlas y serán muchos los que pese a no
acordarte de ellos se den por aludidos. |