Ahora si, así es como debe de empezar una obra sobre "VAMPIROS"

©Vampiros de hoy
I


 

 La música sonaba incesantemente y las luces al son de ésta ambientaban el local dándole un colorido especial. Todos se divertían, las parejas solían frecuentar los rincones más oscuros del local. Aquellos que buscaban pareja se dejaban ver por las cercanías de la barra y los lugares con más iluminación. Cuando uno se emparejaba, rápidamente acudía a los lugares frecuentados por las parejas.
 

Rodf, era algo especial, siempre se le solía localizar por las zonas más apartadas, él, lo primero que hacia cuando llegaba al local, era localizar a una chica que le gustara y luego, ponía en marcha toda la teoría y encanto que acumulaba para ligar. Como disponía de una figura atractiva, nunca tenía problemas y siempre solía ligar con la más bonita.
 

Esta vez, Rodf se fijó en una chica joven que parecía estar incomoda y nerviosa. Durante un buen rato la estuvo observando, siempre las estudiaba hasta el mínimo detalle, así, que cuando las abordaba, parecían conocidos do toda la vida y la mujer ofrecía menos resistencia.
 

No le quedaba mucho tiempo, la chica estaba siendo abordada por diversos pretendientes y era la hora de poner en marcha sus facultades de conquistador. Uno de los pretendientes parecía acosarla insistentemente, Rodf notó que ella estaba incomoda y enseguida se apresuró a invitarla a bailar, no se sabe si fue la pesadez del otro aspirante o el atractivo de Rodf, pero la chica vio en la persona que la invitaba a bailar un alivio y aceptó de inmediato.
 

Cuando bailaban, Rodf, procuró con su habilidad llevarla hacia el centro de la pista, un potente foco resaltaba el atractivo del hombre, la chica le miraba, él sabía que ésta le observaba y que pronto tomaría la decisión que esperaba. Solo era cuestión de tiempo, para que ella se fijara en su atractivo. Enseguida Rodf se dio cuenta de que la chica le había aceptado, al ver como sus manos dejaron de ofrecer resistencia y sus cuerpos se unieron hasta quedar pegados.
 

   -¡Ah!, No me he presentado, me llamo Rodf. ¿Y tú?


   -Lucia, pero todos me llaman Lucy, supongo que por abreviar un poco.
 

   -Pues Lucia, es un nombre bonito, yo sino te importa, te llamaré Lucia.
 

    -A mí me gusta más Lucia, pero no me importa si me llamas Lucy.
 

   -¿Eres de esta zona?


   -Bueno de Gijón, concretamente del Llano, ¿y tú?
  

   -Yo suelo frecuento más la zona de Lugones y Oviedo, pero vivo en Pola de Siero..., ¿Lo conoces?
 

   -Sí, vamos de vez en cuando por Siero, nos gusta mucho, sobre todo cuando es la fiesta de los huevos pintos.

La pareja sigue bailando en el centro de la pista, sus cuerpos están completamente pegados y sus caras se unen alguna vez con cierta timidez. Pasada una hora, Rodf piensa que ya es hora de avanzar y quiere algo más de la chica.


   -¿Quieres que nos sentemos y tomemos alguna cosa?, hace un calor infernal y me gustaría tomar algo que me refresque un poco.
 

   -Bueno, cómo tu quieras, yo estoy con unas amigas, si tu quieres te las presento.
 

   -De acuerdo entonces.


   -Cuando llegan a la mesa que ocupan las cuatro amigas de Lucia, una se sobresalta cuando observa a Rodf, Lucia se da cuenta y piensa que es por su atractivo, así que se las presenta y una por una se levantan para darle un beso de bienvenida a Rodf; solo, la que se impacto por la presencia de Rodf, no se levanta, pero le extiende la mano. Nadie da importancia al asunto y rápidamente se ponen a conversar. El tema principal de todas es saber quien es ése portento de hombre con el que ligó Lucia.
 

Rodf, que tenia otros planes y después de aguantar el interrogatorio, piensa que debe de alejar a Lucia del grupo, así que le pide continuar bailando, ella acepta gustosamente, se siente triunfadora al estar con el hombre que todas parecen admirar.

Nuevamente la pareja ocupa el centro de la pista y la pasión se incrementa, sus cuerpos se unen con pasión y las acaricias hacen su presencia. Rodf aprovecha el momento en el que Lucia le mira, éste no espera y acercar sus labios a los de chica, éstos, son recibidos con gran euforia, un profundo beso interminable empieza y parece no tener fin. Cuando sedan un respiro, Lucia lo mira y deja caer su cabeza para que repose sobre el pecho del hombre. Cuando más a apasionada esta la pareja, una voz interrumpe la pasión.
 

   -¡Lucia! Nos vamos, ¿vienes o té quedas?
 

   -Me quedo, Rodf me acercará luego a casa.
 

   -Bueno, pues hasta mañana, te llamaré a las doce para ir a ver a Cris como quedamos ¿vale?
 

   -Sí, vale, hasta mañana.
 

La primera batalla estaba ganada, Rodf se mostraba satisfecho, ahora el resto seria más fácil.
 

   -¿Qué te parece Lucia si ahora que estamos solos nos vamos a un lugar que yo conozco, lo pasaremos muy bien?
 

Lucia que se encontraba en una nube, acepta la invitación y los dos salen de la sala. Abrazados como si el amor entre la pareja ya fuera un hecho, los dos se dirigen al coche de Rodf, cuando Lucia ve el cochazo que tiene se empequeñece, sobre todo cuando observa que la capota se desplaza hacia la parte trasera y todo el interior quedó al descubierto, Rodf con mucha amabilidad le abre la puerta invitándola a subir, cuando los dos están en el interior, Lucia se acerca y le besa profundamente. Rápidamente el coche se pone en marcha con dirección a Lugones.

No tardaron mucho en llegar a la discoteca que Rodf comentaba. Cuando entran, el portero le reconoce y después de recibir una propina, les conduce a un lugar apartado con vistas a la pista de baile, donde están solos, lejos del bullicio y con una luz tenue que ofrece una profunda intimidad.
 

No tarda en llegar el camarero que les trae una botella de champán dentro de un recipiente especia, la coloca sobre la mesa junto con un par de copas y se aleja.
 

Lucia se encuentra en una nube, un hombre perfecto y amable, en un lugar entrañable. Todo parecía dar a entender que la noche, sería una de esas que no se olvidan fácilmente. Demasiadas cosas bonitas, para no sospechar de ellas; diría cualquier persona adulta. Pero Lucia, no tenía experiencia, incluso yo creo que ni malicia, eso la hacía ver las cosas como si fueran normales y las aceptaba como tal.
 

No tardó mucho Rodf, en tomar la iniciativa, eso sí, de forma muy amable, pero Lucia, parecía querer que las cosas fueran más rápido y ella fue la que apresuró la acción.
 

Rodf, todavía no se había quitado la gabardina que llevaba puesta, pero Lucia rápidamente empezó a meter sus manos por el interior, al tiempo que buscaba los labios del hombre, él se dejaba llevar, parecía que le gustaba que fuera la mujer la que tomara la iniciativa, solo cuando los labios de lucia se unieron a los suyo empezó a reaccionar. El momento era muy apasionado, Rodf inclino suavemente la cabeza de la mujer y comenzó a jugar con su cuello, ella se sentía muy feliz y la acción del hombre parecía darle placer.

Los gestos y dulces gemidos de Lucia, pese a ser suaves y controlados, excitaban mas al hombre. Una lucha de placer se había montado sobre el pequeño sofá, todo indicaba que la situación se desarrollaría plenamente, la mujer parecía desearlo y el hombre también. Con un suave murmullo y deseosa de ser poseída, Lucia le dice a Rodf que es virgen y que tiene miedo. Rodf, que demuestra ser un experto, la mira a los ojos y le dice:
 

   -No te preocupes Lucia, yo no quiero tu cuerpo, solo tu pasión, ahora quiéreme apasionadamente, pues solo con tu amor alimentaré mi alma.
 

   -Te quiero Rodf, siento tal pasión que quiero ser tuya, tómame, hazlo ya, mi cuerpo lo necesita.
 

Rodf, parece transformarse y su pasión se multiplica, sus besos apasionado y labios comiendo su cuello hacen que Lucia entre en una situación de orgasmo permanente, en espera de ser poseída.

La luz en la estancia cambia de color, unos ojos parecen observar a la pareja a través de la cortina. Rodf, aprovecha y quita cuidadosamente las ropas que cubren a Lucia. Mientras que ella parece estar dormida disfrutando plácidamente, él se arrodilla en un lateral y cerca de la mujer que permanece tumbada a lo largo del sofá, sus manos acaricia todo su cuerpo, mientras se empieza quietar las ropas que le impiden actuar libremente. En ese momento, la cortina que hace de puerta se abre y entra en la estancia un hombre con un estuche en la mano, se lo da a Rodf, que ya se encuentra desnudo de cintura para arriba. El hombre que entro en la estancia, abandona esta sin mediar palabra y cierra la cortina.
 

La luz azulada que ilumina el lugar, se hace más tenue y la pareja parece comenzar a sentir el placer del deseo, Los repetidos gemidos de Lucia hacen pensar que todo va bien y que se siente feliz.
 

Después de dos horas y con profundo pesar, la pareja abandona el lugar, la mujer que sale del local no parece ser la que entró, su cara muestra la felicidad que siente y un amor profundo que demuestra constantemente al hombre que la hizo sentirse feliz.
 

Cuando Lucia regresa a casa ya es de madrugada, se despide de Rodf, quedando para el miércoles. Cuando entra en su habitación, se tumba sobre la cama y pasa un buen rato recordando el momento vivido, su felicidad es tan grande que no se quiere dormir y tiene miedo de que todo sea un sueño.
 

Después de salir del trabajo el lunes, Lucia se acerca a la cafetería que suele frecuentar con sus amigas, cuando llega solo se encuentra con Sandra; ésta es la chica que en la discoteca no se levanto a saludar a Rodf.
 

   -Hola Sandra, ¿cómo estás?
 

   -Yo bien..., ¿y tú?


   -Imagínate, plenamente feliz, Rodf, el chico que conocí el otro día es un encanto y creo que lo quiero un montón.
  

   -¡Lucia..., tienes que olvidarte de ese hombre!
  

   -¡No!, es el hombre de mi vida, atento, delicado, detallista, amable; ¿qué más puedo pedir Sandra?
 

   -Tienes que romper con él. Si no lo haces, tendrás muchos problemas.

   -¡No te entiendo Sandra! ¿Por qué me dices eso?
 

   -Hace años yo tuve una experiencia igual, ese tipo de hombres no te conviene y lo mejor que haces es dejarlo.
 

   -¡Acaso piensa que por que tú tuvieras una mala experiencia con un hombre todos son iguales!
 

   -No Lucia, no..., ese no es un hombre.
 

   -¡Pero qué dices!, ¿acaso tienes envidia de que se fijara en mí y no lo hiciera en ti?
  

   -¡No! Lucia, lo digo por tu bien
 

En ese momento Lucia se levanta de la silla y coge sus cosas para marchar
 

   -¡No, Lucia! ¡Tú, no te marchas sin antes escucharme! Yo solo quiero tu bien. ¡Escúchame un momento y luego tú decides!
 

Lucia parece convencida por Sandra y nuevamente vuelve a sentarse.
 

   -Bueno..., te escucho, ¿dime?
 

Sandra aprovecha el momento y pide un cubalibre, necesita algo fuerte, Lucia que parece estar un poco nerviosa pide un Té, las dos frente a frente no dejan de mirarse, una muestra su preocupación, mientras la otra se mantiene expectante.
  

   -Hace dos años -comenta Sandra- tuve una experiencia en Cáceres con un hombre durante tres mese, lo quise con locura, no permitiría a nadie que me apartara de él, incluso pensaba que si alguien lo intentaba sería capaz de matar. Todo fue bien hasta que un día en una tienda de perfumes, me dieron una crema de muestra para el cuerpo. Solíamos hacer el amor dos días a la semana, siempre los mismos días y casi siempre a la misma hora.

   Yo era muy feliz, él era muy cariñoso y muy amable, tenía mucha paciencia y lo aguantaba todo. Un día, antes de que llegara de trabajar, como sabía que ese día tocaba y quería estar muy apetecible para él, me prepare; ya sabes, ropa sexy, perfumes guais y cosas así. Cómo tenía la crema de cuerpo que me habían regalado y olía muy bien, decidí echármela por todo el cuerpo y sobre todo por el cuello, éste era el lugar preferido para él y quería que oliera bien.
  

   Cuando llegó del trabajo, se ducho y a continuación nos fuimos para la cama, la habitación estaba iluminada por una luz de color azul muy suave, siempre era yo la que iniciaba la pasión, pues era muy satisfactorio el placer y si por mí fuera, me lo tiraba todos los días y a todas las horas.
 

   Cuando la pasión daba comienzo, yo rápidamente entraba en tal estado de excitación, que sería imposible describirlo. Él me acariciaba, me quitaba blusa lentamente, era tan suave y tan tranquilo que algunas veces le pedía más acción, pero siempre actuaba con mucho tacto y mucha tranquilidad, nunca perdía el control. Su cuerpo lo cubría siempre con una toalla, que lo hacía más sexy, así que yo me tumbaba sobre la cama en espera de que me penetrara, pero él mantenía un ritual, me besaba mucho y lambía mi cuello con pequeños mordisco, los orgasmos hacían su aparición si ni siquiera penetrarme, estaba esperando que eso sucediera, cuando le veo sacar un estuche. Me mantuve inmóvil y espere para ver lo que hacía...


   Yo fingía tener orgasmos para no defraudarle en espera de que éstos fueran reales. Imagínate mi sorpresa cuando lo veo sacar de un estuche dos agujas hipodérmicas y clavarlas en mi brazo a la altura del codo. ¡Yo alucinaba! Pero me mantenía expectante, luego sacó un aparato y por mediación de unos tubitos, lo unió a la agujas, el aparato tenía unos orificios a los lados. No sabía si gritar, si echar a correr, yo estaba acojonada y decidí esperar.
 

   Lo que más me asustó, fue ver como transformaba su cara, su frente crecía y su barbilla también, sus orejas se volvieron puntiagudas y cuando abrió su boca, unos enormes colmillos aparecieron. De sus colmillos salían una especie de lenguas como la de las culebras, pero muy fina. No me desmaye de casualidad, esperé, y pude ver como sus colmillos entraban en los orificios del aparato y seguidamente observe un pequeño cosquilleo en mi brazo. Intente gritar, pero me di cuenta de que mi cuerpo estaba paralizado, solo mi mente reaccionaba y tuve que asistir a todo el proceso.
 

   Después de dos horas, desmontó todos los aparatos y los volvió a meter en el estuche, luego su cara recupero el estado normal y comenzó a lamber mi brazo, no pasó mucho tiempo, cuando mi cuerpo empezaba a reaccionar y él me besaba con sumo placer, todo parecía real como si acabáramos de hacer el amor, el cogió su maletín y se fue al baño, luego cuando regresó su cara era la imagen de aquel que acaba de cumplir, se postra a tu lado con mucho cariño y se quedaba dormido.
 

   No sabía qué hacer, me quedé mirándolo un buen rato, dormía como un ángel, yo lo acariciaba y pensaba al tiempo que me preguntaba. ¿Dios mío, que es esto?

Lucia se levanta de su silla y mirando a la cara de Sandra le dice:
 

   -Mira Sandra, si lo que querías era asustarme, lo has conseguido, no esperaba de ti esto; y no entiendo a que viene esa historia. Así que adiós.
 

Mientras Lucia abandona la cafetería, Sandra cubre con sus manos la cara y la apoya sobre la mesas, golpeando ésta con su frente y maldiciendo constante mente.
 

   -No te saldrás con la tuya ¡hijodeputa!, ¡yo te desenmascarare!, ¡lo juro!
 

Sandra coge su teléfono móvil y hace una llamada.
 

   -¿Hola, dígame? -se oye al otro lado.
 

   -Felipe soy Sandra, te necesito, tienes que venir inmediatamente para Gijón.
 

   -Pero Cariño, ando un poco liado.
 

   -Déjate de coñas y ven.
 

   -Salgo inmediatamente, dentro de unas horas estaré ahí.
 

Después de hacer la llamada, Sandra apura el cubalibre y sale de la cafetería. Cuando llega a su casa, abre un armario y saca una maleta, en ella guarda diversos aparatos y varios libros, coge uno de los libros y se pone a leer. Ya entrada la noche, agotada por la lectura y por la hora, decide acostarse y dormir un poco, en espera de que llegue su amigo Felipe.
 

Pasadas unas horas y ya de madrugada, Sandra despierta al oír unos suaves golpes en su puerta, cuando abre ésta se encuentra con Felipe.
 

   -Hola cariño, gracias por venir, pasa tomaremos un café y té acostarás un ratito.
 

   -Gracias, vengo agotado.

Después de descansar un par de hora, Felipe despierta y busca a Sandra, ésta había salido, pero le dejó una nota diciendo que pronto regresaría y que sobre la mesa del comedor tenía el desayuno que a él le gustaba.
 

Sandra, no le contó a Lucia toda la verdad, solo había contado, parte de la verdad. La verdad entera, es que Sandra todavía mantiene relacione con su vampiro que no es otro que Felipe. No tardo mucho en llegar Sandra.
 

   -¡Hola cariño!, ya estoy aquí, ¿dónde andas?


   -¡En el baño!, me estoy pegando un baño ¿quieres compartirlo conmigo?
 

Sandra entra en el baño y observa como su vampiro disfruta como un niño.
 

   -¿Bueno, y para que me has llamado? le dice Felipe cuando la ve entrar en la bañera anda métete conmigo y veras que bien lo pasamos.
 

   -Mira Felipe, te llamé para que hagas algo, uno de tu raza, está regenerando con una amiga mía y no quiero que le haga daño.
 

   -Pero si tú sabes que no pasa nada, ¿que es lo que te preocupa entonces?
 

   -¡Cómo que no pasa nada!, es mi amiga ¡joder!, y un chupa sangre se está aprovechando de ella.
 

   -Bueno tranquila, veré lo que puedo hacer.
 

Sandra que se había desposeído de sus ropas, entra en la bañera con Felipe, una vez dentro, apoya su espalda en el cuerpo del hombre, éste la empieza acariciar y con suaves besos trata de poseerla, pero Sandra no está por la labor.
 

   -Como me sobes el cuello..., ¡te corto la flauta! le dice Sandra sonriente y cariñosa.



COTINUARÁ